Pastel de manzana


En lo que a postres y dulces se refiere, no le hago ascos a nada. Me gusta todo. Pero siempre hay preferencias, y si tuviese que elaborar una lista de mis dulces preferidos, puede que en primer lugar estuviesen las tartas de manzana. O quizá las tartas de queso, no lo sé... creo que me gustan por igual.

Echando un vistazo al blog, me he dado cuenta de que hay pocas recetas de ambas cosas a pesar de ser dos elaboraciones que siempre suelo hacer, así que espero ponerme al día y publicar más cosas de este estilo.

Hoy os traigo un sencillo pastel de manzana, que no por sencillo es menos delicioso, al contrario, creo que cuánto más cocino, más cuenta me estoy dando de que las cosas hechas con pocos ingredientes, pero bien combinados, me resultan más ricas que cuando hay mil cosas mezcladas o mil capas de diferentes sabores, que al final nada sabe a nada.

Para esta receta he empleado manzanas reineta porque su acidez contrasta a la perfección con el dulce de la masa, dotando al bocado final de un perfecto equilibrio, pero podéis utilizar cualquier otra variedad de vuestro agrado.



Pastel de manzana




Ingredientes para la masa:
300g de harina de repostería
150g de mantequilla con sal a temperatura ambiente
Una yema de huevo M
80g de azúcar glas
Ralladura de un limón

Ingredientes del relleno:
1kg de manzanas (reineta u otra variedad cualquiera)
50g de azúcar común (al gusto)
40g de mantequilla con sal a temperatura ambiente
1 cucharada de postre de canela
Una cucharada de agua

Para decorar:
Una plantilla (he usado esta)
Cacao puro en polvo Valor


Elaboración:

Empezamos preparando la masa.
Batimos con varillas eléctricas la mantequilla hasta que se forme una crema. Añadimos el azúcar glas tamizado y continuamos batiendo hasta obtener una mezcla homogénea. Agregamos sin dejar de batir, la yema de huevo y la ralladura de limón. Una vez todo integrado, añadimos la harina tamizada hasta formar una masa. La dividimos en dos, envolvemos cada una de las partes en papel film y la dejamos reposar en la nevera por espacio de una hora. (También podemos dejarla preparada el día anterior)
Mientras la masa reposa, preparamos el relleno.
Pelamos las manzanas, las rallamos (mejor con un rallador de agujeros grandes para no hacer papilla) y las colocamos en un cazo al fuego con la cucharada de agua y la mantequilla.


Removemos continuamente unos 10/12 minutos, hasta que se haya evaporado todo el jugo que suelten las manzanas y estén cocidas. Agregamos a continuación el azúcar y la canela y dejamos al fuego 2 o 3 minutos más para que el azúcar se disuelva. Retiramos del fuego y dejamos enfriar.
Engrasamos un molde rectangular rizado y desmontable de 10 x 35 cm
Extendemos una de las partes de masa sobre una superficie enharinada, dejándola de medio centímetro de grosor (más o menos). Cubrimos el fondo del molde con ella, colocándola bien en los bordes y retiramos el sobrante pasando el rodillo por encima o cortando con los dedos. Colocamos el relleno extendiéndolo de forma uniforme con ayuda de una cuchara.
Extendemos la masa restante, y la colocamos encima del relleno retirando el sobrante del mismo modo que hemos hecho con la anterior.

Precalentamos el horno a 160ºC (con aire) y 180º (sin aire).
Colocamos nuestro dibujo encima del pastel y con cuidado, hacemos un poquito de presión con los dedos sobre la plantilla para asegurarnos de queda perfectamente adherida a la masa. Con ayuda de un pincel impregnado en cacao (así en seco) y dando toquecitos (sin arrastrar) vamos pintado nuestro dibujo. Cuántos más toquecitos demos en el mismo sitio, más oscuro y marcado nos quedará.

Introducimos al horno unos 40/45 minutos hasta que la masa esté cocida. Retiramos y dejamos enfriar para desmoldar. Servir.




Notas:

La masa es delicada de trabajar y es fácil que se quiebre y además, el molde tiene mucha longitud y se hace difícil conseguir colocarla sin que se rompa. Si la masa que va de base, al colocarla en el molde se rompe por alguna parte, colocaremos trocitos de masa a  modo de remiendos, no pasa nada si hay que hacer esto, nos quedará bien igualmente, puesto que no se ve y durante el horneado se une. La tapa superior, la estiré sobre un papel vegetal y una vez extendida a la medida del molde, la llevé a la nevera hasta que endureció por completo. Una vez la masa dura, la coloqué sobre el molde y pasé un rodillo por encima para cortar los bordes. Una vez perfectamente puesta, la decoré pintando con cacao.

Para la decoración he utilizado la misma técnica que para Las galletas de Gael. Así que si os sobra masa, ya sabéis que podéis hacer con ella.

Espero que os haya gustado la receta y nos vemos en la próxima.